Se recomienda elevar la conciencia de la importancia de la salud mental de los niños y desarrollar políticas para promover la salud mental de los niños y sus familias, para:
Apoyar a la paternidad, facilitando la paternidad responsable y sensible y el desarrollo de lazos entre padres e hijos.
Prestar particular atención a niños vulnerables, como:
Niños con dificultades psicosociales o problemas de salud (ej.: prematuros, discapacitados, enfermos crónicos, niños con problemas del desarrollo o del comportamiento temprano).
Niños en un ambiente familiar vulnerable (ej.: niños que han sufrido abusos o descuido, niños en hogares monoparentales o con padres adolescentes, niños adoptivos, hijos de enfermos mentales o adictos).
Niños con dificultades socioculturales (refugiados, inmigrantes, y padres desempleados).
Facilitar ambientes vecinales amigables, seguros y no violentos.
Desarrollar guarderías y cuidados de día focalizados en promoción de la salud mental de los niños.
Facilitar escuelas con curriculum, programas y ambientes que promuevan la salud mental.
Incrementar el reconocimiento de las necesidades de los niños entre los servicios de salud y comunitarios.
Animar a los lugares de trabajo a proporcionar un entorno que promueva la salud mental de los padres y el apoyo a la vida familiar.
Mejorar el marco de protección legal y monitorizar los cuidados de los niños para facilitar y asegurar la promoción de la salud mental y la protección de la infancia.
Proporcionar la financiación suficiente para implantar estas medidas.